Cómo funcionan los anticipos de salario, Finanzas Personales, Cinco Días

Cómo funcionan los anticipos de retribución

El anticipación del salario es un derecho recogido en el Estatuto de los Trabajadores, en el artículo 29.

Ha pensado alguna vez en pedir un adelanto de la paga y no sabe cómo hacerlo? Los problemas para calar a fin de mes por infracción de la crisis han podido poner en esta postura a muchos trabajadores. Como si de una plástico de crédito se tratara, es posible acogerse a la empresa como fuente de financiación para salir de un apuro.

El antelación del salario es un derecho recogido en el Estatuto de los Trabajadores, en el artículo 29, que reza que “el trabajador y, con su autorización, sus representantes legales, tendrán derecho a percibir, sin que llegue el día señalado para el cuota, anticipos a cuenta del trabajo ya realizado”.

Javier San Martín Rodríguez, presidente del Consejo Superior de Colegios de Graduados Sociales, aclara que esta posibilidad, que igualmente contemplan los convenios colectivos, no quiere aseverar que un empleado pueda pedir que se le abone los seis meses siguientes de trabajo, sino solamente la cuantía correspondiente al posterior periodo trabajado y no cobrado. Y no puede exceder del 90% del salario devengado hasta el momento de la petición.

Por ejemplo, si un trabajador con un sueldo de 1.000 euros al mes solicita un avance el día 10, le correspondería como mayor el 90% de un tercio de la paga mensual, es afirmar 299 euros.

El préstamo a cuenta se descuenta siempre en la retribución del mes venidero al que se ha hecho efectivo, y no puede solicitarse de forma habitual, “pues supone una excepción del régimen universal sobre el momento de la cómputo del salario”, apunta José Luis Roales Nieto, presidente de la Asociación Franquista de Abogados Laboralistas, en una serie de artículos laborales. De hecho, esta situación supone un reajuste para la gobierno de la empresa.

Pero esta es la teoría, en la experiencia los convenios colectivos que regularizan los anticipos en cada empresa o sector son más flexibles. Así, los hay que permiten otras modalidades de anticipos sobre salarios aún no devengados por trabajos futuros aún no realizados, “en las que no solo se adelanta la momento de suscripción del salario sino el mismo devengo del derecho”, explica Roales.

A veces los convenios especifican reglas, como los supuestos de solicitud, generalmente vinculados a gastos extraordinarios o a deyección urgentes y justificadas, los abriles de servicio a la empresa o el cargo que ocupa el demandante.

Pero igualmente entran en diversión los pactos entre empresa y trabajador. “Nulo impide pedir un anticipación de decano cuantía y determinar la forma de deducirlo o de devolverlo”, asegura San Martín. “Aunque esto más que un adelanto ya es un préstamo”, matiza.

Algunos convenios contemplan préstamos a auxilio de los trabajadores. Otros no, y su aprobación ya depende de la política de cada empresa y se negocian individualmente.

En verdad son como créditos comunes y se diferencian de los anticipos en que se prevé su devolución con posterioridad, con o sin intereses. En estos casos, la empresa funciona como una entidad financiera y para cerciorarse recuperar el boleto procura poner condiciones, tales como límites en el plazo de devolución y en el valía a prestar.

Si se determina que el empleado cumple todos los requisitos, los siguientes pasos son rellenar un formulario que facilita el área de bienes humanos y realizar la solicitud formal. Posteriormente, empresa y trabajador suscriben el convenio del préstamo.

Hay que tener en cuenta que si la empresa ha fijado para el préstamo un tipo de interés inferior al del mercado, Hacienda considera que la diferencia tiene la consideración de rendimiento en especie para el trabajador. Por lo tanto, debe declararse en la correspondiente confesión de la renta.

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